Para abordar la discriminación por edad en la práctica clínica, los médicos de familia pueden adoptar varias estrategias prácticas, como fomentar la profesionalidad y la autoconciencia, identificar la discriminación por edad interiorizada y ofrecer asesoramiento específico.
La discriminación por motivos de edad está muy extendida en la sociedad y en la asistencia sanitaria, y lo ha estado durante algún tiempo, lo que se traduce en un empeoramiento significativo de la salud mental y física, el bienestar, la satisfacción vital y la longevidad.
Entre los factores que median en los efectos adversos del edadismo se incluyen:
factores estructurales como el infradiagnóstico y el infratratamiento de las personas mayores con un acceso reducido a la atención sanitaria y al tratamiento
factores individuales del paciente, incluidos los comportamientos asociados a la salud, como la falta de conductas preventivas o de promoción de la salud y la no adherencia al tratamiento y a las recomendaciones sanitarias
Factores psicológicos como la integración de los estereotipos negativos del envejecimiento en la imagen de uno mismo, lo que a su vez afecta tanto al estado mental como al rendimiento.
Entre las estrategias clínicas prácticas que los médicos de cabecera pueden utilizar para combatir la discriminación por motivos de edad en la práctica se incluyen:
demostrar profesionalidad y perspicacia
detección del autoenvejecimiento
ofrecer asesoramiento sobre la discriminación por motivos de edad
defensa de los pacientes mayores
evitar la hospitalización aguda
mantener la vigilancia ante los malos tratos a las personas mayores
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