A medida que envejecemos, algunos de nosotros optamos por implicar a otras personas en la toma de decisiones y la gestión de nuestras finanzas. Puede que ya tengamos un contable o un planificador financiero y, por muchas razones, puede que decidamos contar con la ayuda de familiares o amigos.
Esto puede ser una gran ayuda práctica, y a menudo funciona bien. Sin embargo, siempre debemos ser responsables de nuestras propias decisiones financieras. Nuestros ayudantes sólo deben poner en práctica nuestras decisiones y deseos. No deben tomar nuestras decisiones a su antojo o sin preguntarnos.
¿Alguna vez nos hemos sentido incómodos por la implicación de otra persona en nuestras decisiones monetarias?
¿Vemos alguna vez en nuestros extractos bancarios o cuentas operaciones que no hemos autorizado o solicitado?
¿Las conversaciones sobre nuestras decisiones financieras se convierten alguna vez en desacuerdos?
¿Nos sentimos presionados por alguien para tomar decisiones financieras sobre nuestro dinero de la manera que quieren?
¿Tenemos que pedir siempre a la gente que nos enseñe los extractos bancarios y los recibos?
¿Nos están metiendo prisa para que firmemos papeles antes de que podamos entender exactamente de qué tratan u obtener el asesoramiento de algún experto?
¿Alguien nos presiona para que cambiemos nuestra voluntad?
¿Alguien nos está presionando para que pongamos su nombre en el título de nuestra casa?
¿Nos piden que vayamos de avalistas en un préstamo, aunque nuestra propia casa sea la única garantía para el banco?
¿Se espera de nosotros que paguemos por un piso de abuelita para vivir sin ningún acuerdo escrito que nos oriente en caso de que algo vaya mal?
Si ocurren este tipo de cosas, puede ser un signo de maltrato económico a las personas mayores. El "maltrato de ancianos" es un término utilizado para describir los malos tratos o el comportamiento abusivo hacia una persona mayor, o una falta de cuidado que provoca su daño o angustia. Puede darse en todo tipo de relaciones y situaciones, puede ser deliberado o involuntario y puede ser difícil de reconocer.
El maltrato económico de las personas mayores consiste en el robo o uso indebido de su dinero, bienes o propiedades. A veces implica amenazas e intimidación, pero no siempre. Puede ser silencioso y oculto, y puede parecer servicial.
A veces, el abuso financiero de las personas mayores puede surgir por el uso indebido de un poder notarial. Es importante disponer de este documento, pero es aconsejable contar con un abogado cuando nombramos a nuestros apoderados y poner por escrito exactamente cómo queremos que nos ayuden con las decisiones si llega un momento en que lo necesitamos. Así se reducen las posibilidades de que alguien haga un mal uso del documento diseñado para proteger nuestras decisiones.
Cuando otras personas nos ayudan a gestionar el dinero, las cosas suelen ir bien. Pero si algo no va bien, debemos prestar atención a las señales de alarma y buscar la ayuda de un experto. Eso podría ser todo lo que necesitamos para proteger nuestras finanzas, nuestro hogar y nuestra seguridad.
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